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¿Qué es la tos?

29/04/2020

Noah Lechtzin | Deborah M. Consolini

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Tos en Adultos

La tos es la expulsión repentina y con fuerza del aire de los pulmones. Es una de las causas más frecuente de consulta al médico. La función de la tos es eliminar material de las vías respiratorias y proteger a los pulmones de partículas inhaladas. La tos puede ser voluntaria o espontánea (involuntaria).

Existen varios tipos de tos. La tos puede caracterizarse como seca (no productiva) o productiva, con expectoración de sangre o esputos (también llamados flemas). El esputo es una mezcla de mucosidad, detritus y células expulsadas por los pulmones. Puede ser transparente, amarillento, verdoso o con trazos de sangre.

Cuando la tos es muy intensa, puede producir una distensión de los músculos o de los cartílagos costales causando dolor torácico, especialmente con la respiración, los movimientos, o la tos repetida. La tos puede ser muy molesta y distorsionar el sueño. Sin embargo, si la tos va aumentando de forma lenta y progresiva durante décadas, como en el caso de los fumadores, es posible que el paciente apenas le preste atención.

Causas de Tos

La tos aparece cuando las vías respiratorias están irritadas. La causa de la tos depende de la duración del cuadro: menos de 3 semanas de evolución (tos aguda) o 3 semanas o más (tos crónica).

Causas frecuentes

Las causas más comunes de tos aguda son:

  • Infección de las vías respiratorias altas, incluyendo bronquitis aguda.
  • Goteo postnasal (drenaje de las secreciones de la nariz hacia la garganta o faringe).
  • Reagudización de una enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
  • Neumonía.

Para la tos crónica, las causas más comunes son:

  • Bronquitis crónica.
  • Secreción postnasal.
  • Irritación de la vía aérea persistente después de la resolución de una infección respiratoria (también denominada tos post-infecciosa).
  • Reflujo gastroesofágico.

Causas menos frecuentes

Las causas menos frecuentes de tos aguda incluyen:

  • Presencia de un trombo en las arterias pulmonares (embolia pulmonar).
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Aspiración de un cuerpo extraño (como un trozo de comida).

Sin embargo, el paciente que aspira un cuerpo extraño de forma accidental por lo general sabe explicar al médico la causa de la tos a menos que sufra demencia o haya padecido un accidente cerebrovascular u otro trastorno que le cause alteraciones en la memoria, la cognición o la comunicación.

Para la tos crónica, las causas menos comunes incluyen:

  • Tratamiento con fármacos inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA) para el control de la tensión arterial.
  • Cáncer de pulmón.
  • Tuberculosis.
  • Infecciones pulmonares por hongos.

Los pacientes que padecen demencia o han sufrido un accidente cerebrovascular a menudo tienen dificultad para tragar. Como consecuencia, pueden aspirar pequeñas cantidades de comida y bebida, saliva o contenido gástrico hacia la tráquea. Estas personas pueden aspirar repetidamente pequeñas cantidades de estos materiales sin que lo adviertan sus cuidadores y pueden entonces desarrollar una tos crónica.

El asma puede causar tos. En raras ocasiones, el principal síntoma del asma es la tos en lugar de las sibilancias. Este tipo de asma se conoce como equivalente asmático.

Diagnóstico

No todos los casos de tos necesitan una valoración médica inmediata. La siguiente información puede ser útil a la hora de decidir cuándo es necesaria la valoración por parte de un médico, así como para saber qué puede esperarse durante esa valoración.

Signos de alarma

En el paciente con tos, ciertos síntomas y características son motivo de preocupación. Entre estos factores se incluyen los siguientes:

  • Dificultad respiratoria.
  • Tos con sangre.
  • Pérdida de peso.
  • Fiebre de más de 1 semana.
  • Factores de riesgo de padecer tuberculosis como exposición a personas con tuberculosis, infección por VIH o estar en tratamiento con corticoesteroides u otros fármacos que inhiben el sistema inmunitario.
  • Factores de riesgo para la infección por VIH, como actividades sexuales de alto riesgo o consumo de drogas por vía parenteral.

¿Cuándo acudir al médico?

Cuando aparecen signos de alarma se debe acudir al médico de inmediato a menos que el único signo de alarma sea la pérdida de peso. En este caso, no es perjudicial esperar una semana. Si se ha aspirado un cuerpo extraño también se debe acudir al médico de inmediato.

Una tos aguda sin signos de alarma puede esperar unos días para ver si la tos cesa o se alivia, sobre todo si se asocia a congestión nasal y dolor de garganta, lo que sugiere que la causa podría ser una infección de las vías respiratorias altas.

Las personas que presentan tos crónica sin signos de alarma deben consultar al médico en algún momento, pero un retraso de una semana más o menos es poco probable que sea peligroso.

Actuación del médico

En primer lugar, el médico pregunta acerca de los síntomas del paciente y su historial médico. A continuación, realiza una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física a menudo sugieren la causa de la tos y las pruebas que pueden ser necesarias.

Algunos de los hallazgos son poco útiles para realizar el diagnóstico, ya que pueden ocurrir en distintos trastornos que causan tos. Por ejemplo, si el esputo es amarillento o verdoso, espeso o fluido, no ayuda a distinguir una infección bacteriana de otras posibles causas. Pueden aparecer sibilancias en la bronquitis, el asma u otros trastornos. Una tos con esputo sanguinolento puede ser causada por bronquitis, tuberculosis o cáncer de pulmón.

Pruebas complementarias

La necesidad de realizar pruebas complementarias depende de los antecedentes clínicos y la exploración física, en particular si hay signos de alarma.

Si existen signos de alarma, las pruebas suelen incluir:

  • Medición de los niveles de oxígeno en sangre con un sensor colocado en un dedo (pulsioximetría).
  • Radiografía de tórax.

Si el paciente ha perdido peso o presenta factores de riesgo de tuberculosis o de sida, también se realizan pruebas cutáneas, radiografías de tórax y en ocasiones una tomografía computarizada (TC) torácica, así como el análisis y cultivo de una muestra de esputo para detectar una posible tuberculosis, además análisis de sangre para diagnosticar la infección por VIH.

Si no hay signos de alarma, a menudo el médico puede alcanzar un diagnóstico basándose en los antecedentes clínicos y la exploración física e indicar un tratamiento sin necesidad de hacer pruebas complementarias. En algunos pacientes, la exploración sugiere un diagnóstico, pero se realizan pruebas para confirmarlo.

Si la exploración no orienta hacia una causa de la tos y no hay signos de alarma, muchos médicos indican un tratamiento para una de las dos causas más comunes de la tos:

  • Una combinación de antihistamínico/descongestionante o un espray nasal con corticoesteroides o un espray con antagonistas de los receptores muscarínicos (para el goteo postnasal).
  • Un inhibidor de la bomba de protones o un antihistamínico (H2) (para la enfermedad por reflujo gastroesofágico).

Si estos fármacos alivian la tos, no suele ser necesario realizar más pruebas. Si la tos no mejora, el médico suele solicitar pruebas complementarias en el siguiente orden hasta que alguna orienta hacia el diagnóstico:

  • Radiografía de tórax.
  • Pruebas de función pulmonar para detectar asma.
  • Tomografía computarizada (TC) craneal para diagnosticar trastornos de los senos paranasales.
  • Colocación de un sensor de ácido en el esófago para verificar la existencia de enfermedad por reflujo gastroesofágico.

Ante una tos crónica, el médico suele solicitar una radiografía de tórax. Si el paciente expectora sangre, se suele enviar una muestra de esputo al laboratorio. Allí, se siembra para ver si crecen bacterias (cultivo de esputo) y se examina la muestra al microscopio para determinar si contiene células cancerosas (citología). A menudo, si el médico sospecha un cáncer de pulmón (por ejemplo, en personas de mediana edad o mayores que han fumado durante mucho tiempo y que han perdido peso o que presentan otros síntomas generales), también solicita una TC del tórax y a veces una broncoscopia.

Tratamiento

La mejor manera de tratar la tos es tratar el trastorno subyacente. Por ejemplo, se pueden usar antibióticos para la neumonía, o bien se pueden utilizar medicamentos que dilatan las vías respiratorias (broncodilatadores) o corticoesteroides inhalados para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o el asma. Como norma general, dado que la tos desempeña un papel importante en la limpieza de las vías respiratorias y en la eliminación de las flemas, no debe suprimirse. Sin embargo, si la tos es intensa, distorsiona el sueño, o se debe a ciertas causas concretas, se pueden intentar distintos tratamientos.

Hay dos posibles enfoques para el tratamiento de la tos:

  • Antitusígenos (inhibidores de la tos), que reducen la necesidad de toser.
  • Expectorantes, con el objeto de hacer más fluido el moco que obstruye las vías aéreas y facilitar la expulsión del moco (aunque no existen evidencias que demuestren su efectividad).

Antitusígenos (inhibidores de la tos)

Entre los antitusígenos se incluyen los siguientes:

  • Opiáceos.
  • Dextrometorfano.
  • Benzonatato.

Todos los opiáceos suprimen la tos, ya que reducen la capacidad de respuesta del centro de la tos situado en el cerebro. La codeína es el opiáceo utilizado con mayor frecuencia para el tratamiento de la tos. La codeína y otros medicamentos opiáceos contra la tos pueden causar náuseas, vómitos y estreñimiento y pueden ser adictivos. También pueden producir somnolencia, sobre todo si la persona está tomando al mismo tiempo otros fármacos que reducen la concentración (como alcohol, sedantes, somníferos, antidepresivos y ciertos antihistamínicos). Por lo tanto, los opiáceos no siempre son seguros, y los médicos suelen reservarlos para situaciones especiales, como la tos que persiste a pesar de otros tratamientos y que interfiere con el sueño.

El dextrometorfano está relacionado con la codeína, pero no es técnicamente un opiáceo. También suprime el centro de la tos en el cerebro. El dextrometorfano es el principio activo que se encuentra en muchos medicamentos contra la tos, tanto bajo prescripción del médico como sin receta médica. No causa adicción y, cuando se usa correctamente, produce poca somnolencia. Sin embargo, es con frecuencia objeto de abuso, especialmente por los adolescentes, ya que en dosis elevadas provoca euforia. La sobredosis causa alucinaciones, agitación y a veces coma. La sobredosis es especialmente peligrosa para las personas que están tomando medicamentos para la depresión denominados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.

El benzonatato es un anestésico local por vía oral. Actúa sobre los receptores localizados en los pulmones que responden al estiramiento y por lo tanto hace que los pulmones sean menos sensibles a la irritación que provoca la tos.

En algunos pacientes, especialmente aquellos cuya tos va acompañada de una abundante cantidad de esputo, se recomienda limitar el consumo de fármacos antitusígeno.

Expectorantes

Algunos médicos recomiendan expectorantes (denominados a veces mucolíticos) para ayudar a eliminar la mucosidad fluidificando las secreciones bronquiales, lo que facilita su expulsión. Los expectorantes no suprimen la tos, y la efectividad de estos fármacos no está demostrada. Los expectorantes más utilizados son las preparaciones de fármacos sin receta médica que contienen hedera hélix y guaifenesina.

En la fibrosis quística, la dornasa alfa (desoxirribonucleasa I humana recombinante) inhalada puede ser útil para fluidificar las secreciones mucopurulentas producidas por las infecciones respiratorias crónicas. Este fármaco no parece tener efecto en las personas con bronquitis crónica.

También, la nebulización de solución salina (suero) o de acetilcisteína (durante algunos días) contribuye a veces a fluidificar la mucosidad excesivamente espesa y difícil de expulsar

Otros fármacos

Los antihistamínicos, que resecan el tracto respiratorio, tienen escaso o nulo valor para el tratamiento de la tos, excepto cuando la causa es una alergia que afecta a la nariz, garganta y tráquea. Cuando la causa de la tos es otra, como la bronquitis, la acción secante de los antihistamínicos puede resultar contraproducente, ya que las secreciones se hacen más viscosas y más difíciles de expulsar.

Los descongestionantes como la fenilefrina, que alivia la obstrucción nasal, son útiles únicamente para el tratamiento de la tos causada por goteo postnasal

Otros tratamientos

Una creencia habitual es que la inhalación de vapor (por ejemplo, usando un vaporizador) es útil para reducir la tos. Otros tratamientos tópicos, como las pastillas para la tos, también son populares, pero no hay datos convincentes de que estos tratamientos sean eficaces.

 

Tos en Niños

La tos ayuda a limpiar las vías respiratorias de materiales y evita que estos alcancen los pulmones. Los materiales pueden ser partículas que han sido inhaladas o sustancias procedentes de los pulmones y/o vías respiratorias.

La mayoría de las veces el material expulsado por la tos de los pulmones y las vías respiratorias es esputo (también llamado flema o moco), una mezcla de mucosidad, residuos y células expulsada de los pulmones. Pero a veces la tos expulsa sangre. Una tos que produce flema o sangre se considera productiva.

Los niños más grandes (y los adultos) suelen expulsar el material al toser, pero los niños más pequeños por lo general se lo tragan. Algunas toses no producen nada. Se las considera tos seca o no productiva.

La tos es una de las causas más comunes por la que los padres llevan a sus hijos a un profesional de la salud.

Las causas probables de la tos dependen de si la tos ha durado menos de 4 semanas (aguda) o 4 semanas o más (crónica).

Causas frecuentes

La causa más frecuente de tos aguda, es:

  • Una infección del tracto respiratorio superior debida a un virus.

Para la tos crónica, las causas más comunes son:

  • Asma (la más frecuente).
  • Reflujo gastroesofágico.
  • Goteo postnasal (caída de líquido desde la nariz hacia la garganta).

Causas menos frecuentes

La tos aguda también puede ser consecuencia de un cuerpo extraño (como un trozo de comida o una pieza de un juguete) alojado en los pulmones (aspiración) o infecciones respiratorias menos frecuentes, como neumonía, tosferina o tuberculosis.

La tos crónica también puede ser consecuencia de la aspiración de un cuerpo extraño, trastornos hereditarios, como la fibrosis quística o la discinesia ciliar primaria, un defecto congénito de las vías respiratorias o los pulmones, enfermedades inflamatorias que afectan a las vías respiratorias o los pulmones, o puede estar relacionada con el estrés (también conocida como tos psicógena).

No todos los casos de tos necesitan una valoración médica inmediata. El conocimiento de los síntomas que pueden indicar que la causa de la tos es seria puede ayudar a los padres a decidir si es necesario ponerse en contacto con un médico.

Diagnóstico

Signos de alarma

Los siguientes signos y síntomas son motivo de especial preocupación:

  • Una coloración azul de los labios y/o de la piel (cianosis).
  • Un fuerte ruido chirriante (estridor) cuando el niño inspira.
  • Dificultad respiratoria.
  • Aspecto de enfermedad.
  • Espasmos de tos incontrolable, repetitiva, seguidos de una inhalación de tono agudo (suena como un grito).

¿Cuándo acudir al médico?

Los niños que tienen signos de alarma deben ser evaluados por un médico de inmediato, al igual que aquellos cuyos padres creen que puedan haber inhalado un cuerpo extraño. Si el niño no tiene signos de alarma, pero presenta una tos ronca o que suena como un ladrido, los padres deben llamar al médico. Generalmente, el médico quiere ver a estos niños en un día más o menos, dependiendo de su edad, otros síntomas (como fiebre), y el historial clínico (especialmente si existen antecedentes de trastornos pulmonares, como asma o fibrosis quística). Un niño sano que tiene una tos ocasional y síntomas típicos de resfriado (tales como secreción nasal) puede no necesitar una valoración por parte del médico.

Los niños con tos crónica y sin signos de alarma deben ser vistos por un médico, pero un retraso de unos pocos días a una semana por lo general no es perjudicial.

Actuación del médico

En primer lugar, el médico pregunta acerca de los síntomas del niño y su historial clínico. A continuación, realiza una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física a menudo sugieren la causa de la tos y las pruebas que pueden ser necesarias.

Una adecuada información sobre las características de la tos ayuda al médico a determinar su causa. Por tanto, el médico formula preguntas como estas:

  • ¿En qué momento del día tose?
  • ¿Qué factores influyen en la tos, como el aire frío, la posición corporal, hablar, comer o beber, el ejercicio?
  • ¿Cómo suena la tos?
  • ¿Se presentó repentinamente o apareció de manera gradual?
  • ¿Cuáles son los otros síntomas del niño?
  • La tos ¿produce expectoración de esputos o sangre?

Una tos nocturna puede ser causada por asma o goteo postnasal. La tos al comienzo del sueño y por la mañana cuando se despierta por lo general está provocada por la inflamación de los senos paranasales (sinusitis). La tos en plena noche es más consistente con el asma. Una tos perruna sugiere laringitis o, a veces, una tos residual tras una infección vírica de las vías respiratorias altas. Una tos que empieza de repente en un niño sin otros síntomas sugiere una posible aspiración de un cuerpo extraño. Contrariamente a lo que muchos piensan, el que el esputo sea amarillo o verde, o espeso o fluido, no ayuda a diferenciar una infección bacteriana de otras causas.

En los niños entre 6 meses y 4 años de edad, se pregunta a los padres sobre la posibilidad de que el niño haya tragado un cuerpo extraño (como un juguete pequeño) o alimentos pequeños, lisos y firmes (como el maní o las uvas). El médico también pregunta si el niño ha tenido alguna infección respiratoria reciente, episodios frecuentes de neumonía, alergias o asma, o ha estado expuesto a tuberculosis u otras infecciones, como puede ocurrir durante los viajes a ciertos países.

Se realiza una exploración física. Para comprobar si existen problemas respiratorios, el médico observa el tórax del niño, escucha con un estetoscopio y da golpecitos (percute) la caja torácica. Además, también busca síntomas de resfriado, ganglios linfáticos inflamados y dolor abdominal.

Pruebas complementarias

Las pruebas pueden ser o no necesarias dependiendo de los síntomas y las causas que se sospechen. En los niños con signos de alarma, se suele medir la concentración de oxígeno en sangre usando un sensor colocado en un dedo (pulsioximetría) y realizar una radiografía de tórax. Estas pruebas se hacen también si el niño tiene tos crónica o si la tos empeora progresivamente. También se pueden hacer otras pruebas en función de los antecedentes clínicos y la exploración física.

En los niños sin signos de alarma, rara vez se realizan pruebas si la tos dura 4 semanas o menos y existen síntomas de resfriado. En estos casos, la causa es por lo general una infección vírica.

Las pruebas también pueden no ser necesarias si los síntomas son muy sugestivos de una causa concreta. En tales casos, el médico puede simplemente iniciar el tratamiento de la causa sospechada. Sin embargo, si los síntomas persisten a pesar del tratamiento, a menudo se llevan a cabo pruebas complementarias.

Tratamiento

El tratamiento de la tos se centra en tratar la causa (por ejemplo, antibióticos para la neumonía bacteriana o antihistamínicos para el goteo postnasal alérgico).

Para aliviar los síntomas de la tos, a menudo se aconseja a los padres el uso de remedios caseros, tales como que el niño inhale aire húmedo (con un vaporizador o una ducha caliente) y beber más líquidos. Aunque estos remedios son inofensivos, hay poca evidencia científica de que supongan alguna diferencia en la evolución del niño.

Los antitusígenos (como dextrometorfano y codeína) rara vez se recomiendan para los niños. La tos es una forma importante en la que el cuerpo elimina las secreciones de las vías respiratorias. Además, estos medicamentos pueden tener efectos secundarios, tales como confusión y sedación, y hay muy poca evidencia de que los niños se sientan mejor o se recuperen más rápidamente.

Los expectorantes, como el hedera hélix, se supone hacen más fluida la mucosidad (lo que facilitaría la expectoración), generalmente también están desaconsejados en los niños sobre todo en aquellos niños menores de dos años en donde aún no se ha desarrollado el reflejo de la expectoración, agudizando los episodios de tos y logrando acumular secreciones que llevan a las náuseas y vómitos.

 

HIE-CL-00014

Referecias

  • Artículo: Tos en el Adulto, Autor: Noah Lechtzin , MD, MHS, Johns Hopkins University School of Medicine. May 2018
  • Artículo: Tos en Niños, Autor: Deborah M. Consolini , MD, Sidney Kimmel Medical College of Thomas Jefferson University. Julio 2018